“Fantástico concierto de la BSMO en Cabra” crónica de Mateo Olaya

 

El Teatro de El Jardinito de Cabra, en Córdoba, acogió en la mañana del domingo 1 de marzo, con buena afluencia de público, un fantástico concierto de marchas procesionales a cargo de la Banda Sinfónica Municipal de Ogíjares (Granada) organizado por la hermandad del Cristo del Calvario y Ntra. Sra. del Rosario, a cuyo palio acompaña desde hace tres años en la tarde-noche del Lunes Santo.

 

La Opinión Cofrade – Mateo Olaya Marín (editor de www.patrimoniomusical.com)
Fotografía: Juanan Barros

 

BSMO_banda_sinfonica-ogijares-granada-cabra-calvario-354f4d5f1be477.jpgSobre el mediodía, se descorría el telón del escenario y se presentaba la formación granadina con un arco instrumental completísimo, que abarcaba todo tipo de instrumentos de viento-madera, viento-metal, de cuerda frotada (chelos y contrabajos) y percusión. Un centenar de músicos, dirigidos por el maestro alicantino Luis Castelló, se disponían así a pulsar la primera nota de todo un universo de colores y timbres que estaban por llegar en lo que era su presentación oficial en Cabra, localidad de la que tanto cariño reciben y sobre la que tanto amor y pasión vuelcan a cada trabajo que se proponen.

Desde los primeros compases, se percibía con nitidez el cariz sinfónico de la banda y el tratamiento orquestal que subyace sobre cada interpretación que acometen. La batuta de Castelló se mostraba firme y directa, señalando cada ataque de las cuerdas y cada matiz o dinámica musical. “Passio Granatensis” abría la primera parte del concierto, desplegando su grandiosidad sonora en una sala que ya recibía toda la riqueza tímbrica de la formación de Ogíjares. La composición de Ángel López Carreño destacó por la sucesión de partes contrastantes. 

BSMO_banda_sinfonica-ogijares-granada-cabra-calvario-3254f4d5f83d6de.jpgLe siguió la marcha más conocida del repertorio nacido en el seno de la banda: “Mi Amargura“, escrita por Víctor Ferrer, músico granadino muy vinculado a la banda, de la que ha sido subdirector. Los pasajes de solistas y la buena interpretación, arrancaron una de las ovaciones más clamorosas del concierto. Después, “Madre y Dolorosa“, sobria marcha del profesor Melchor Perellón, con una irresistible cadencia rítmica típica de marcha, sobre estructura clásica y alarde melódico.

Uno de los momentos álgidos, fue protagonizado por “Palio Blanco“, conocido poema sinfónico de Sánchez Ruzafa, que abrió el importante abanico de colores de la banda, registrando unas de las mejores interpretaciones del concierto, con un final en fortísimo pleno de brillantez.
Y cerró la primera parte, la solemne marcha “Centenario“, de Luis Castelló, sobre motivos del Himno de la Virgen de las Angustias de Granada, del maestro Aramburu y escrita para el centenario de su coronación canónica.

La segunda parte del concierto caminó por los mismos senderos: composiciones granadinas en concepción y naturaleza, como importantes embajadores del patrimonio musical granadino de más reciente creación. 

BSMO_banda_sinfonica-ogijares-granada-cabra-calvarioTomó la batuta el subdirector de la banda, Javier Tejero, para dirigir su marcha “Hermanos de la Vera Cruz“, una marcha hermosa dedicada a la hermandad de Los Verdes de Almogía. A su terminación, entró en el escenario el saetero granadino Julio Alcaraz, con una espléndida saeta dedicada a la Virgen de la Aurora, del barrio del Albayzin.

Las tres marchas que protagonizaron el cierre del programa del concierto, respondían a la misma autoría: Víctor Ferrer. Tres de las mejores obras de su repertorio hicieron el deleite del auditorio, comenzando con “Bendita Amargura“, pasando por la magnífica “Antigua, Madre y Señora“, de grandes propósitos sinfónicos y terminando con “La última noche“, sobrecogedor poema sinfónico que puso el broche de oro con una ejecución redonda, desde los pasajes más reflexivos hasta los épicos que descollaban como un auténtico volcán sonoro.

El calor del público se hizo notar en todo el concierto, a cada interpretación, alcanzándose el cénit a su finalización, cuando todo el patio de butacas, en pie, y en un largo y extendido aplauso, respondía con gran entusiasmo ante un trabajo muy bien hecho. Los bises fueron recibidos con ovaciones, ejecutándose dos marchas egabrenses: la emblemática “Martirio” del Maestro Rodríguez (santo y seña de la Semana Santa egabrense) y la marcha de la hermandad, “Reina del Stmo. Rosario” de Manuel Aguilar. Todavía quedaba otro bis, ante la insistencia del público, que su director anunció como agradecimiento a la gran acogida del pueblo de Cabra a la banda, y que fue “Antigua, Madre y Señora“, una de las obras que más destacaron en un recital que será difícil olvidar y que demostró una vez más, la gran capacidad de expresión musical y artística que puede llegar a ostentar una banda de música.

 

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