Fin del Ciclo Cofrade

Terminó el Ciclo de Música Cofrade 2011 de la BSMO. Como no podía ser de otra manera, el ya tradicional concierto en el Sagrado Corazón de Gran Vía, en la tarde del Sábado de Pasión, sirvió de cierre de la Cuaresma e inicio de la Semana Santa.

 

Buenos precedentes

El Ciclo de Música Cofrade del año anterior, 2010, fue realmente espectacular. Fue el año en el que la marcha Osanna in Excelsis se hizo notar en Granada, acabando de consolidarse con la visita de su propio compositor, Óscar Navarro, el cual dirigió a la BSMO en una de sus interpretaciones; fue el año de la inclusión de grandes clásicos como MargotSevilla Cofradiera o Saeta Cordobesa, obras poco prodigadas por estas tierras; fue el año del gran estreno de La Última Noche, poema sinfónico de Víctor Ferrer; y fue el año en que tomamos la alternativa en la capital granadina acompañando a la Merced, hermandad que depositó su confianza en nosotros.

Ante tal recuerdo reciente, se hace difícil plantear un nuevo ciclo que al menos iguale el anterior. Quizá no haya sido tan brillante, pero la calidad ha estado presente en todo momento de manera indiscutible. Ha sido un ciclo de afinación, matices, musicalidad, toque sinfónico, y sobre todo entrega y trabajo al servicio de lo cofrade. Al final no se trata del número de conciertos, ni de los invitados, ni de los lugares… se trata de las vivencias y de las sensaciones.

Como novedades en lo musical, se han incorporado marchas como Gran Poder, de Juan José Puntas, Cordero de Dios y Getsemaní, ambas de Ricardo Dorado,La Esperanza de Triana, de Farfán, Merced, nueva composición de Luís Castelló dedicada a la hermandad del Nazareno, o Valle de Sevilla, de José de la Vega. En mi opinión, ésta última ha sido la sensación musical en la BSMO en este Ciclo de 2011. En general todas estas incorporaciones corroboran el camino tomado por la formación, en busca de buenas composiciones que permitan seguir con el estilo clásico y sobrio predominante. Además se han incorporado otras marchas al repertorio, como petición expresa de algunas de las hermandades con las que se firmó contrato. También cabe destacar la recuperación de Crucifixión, de Víctor Ferrer, en una nueva orquestación.

 

Conciertos en Andalucía

Una de las cosas que llama la atención ha sido la gira de conciertos por distintos puntos de Andalucía, que ha llevado a la banda a distintos rincones de Granada, Sevilla y Málaga.

Abrimos el ciclo en el convento de las Carmelitas Descalzas, sede de la Hermandad del Nazareno y la Merced, con un Jesús de las Penas que sonó como nunca y que inauguró la temporada de manera elegante, y donde la banda anunció su apuesta por un sonido compacto, equilibrado y afinado, sin renunciar en ningún momento a la musicalidad. Una apertura exquisita con la presentación de Pepe Espinel, y un concierto muy logrado que dejó un inmejorable sabor de boca a músicos y asistentes.

El segundo concierto nos llevó hasta tierras sevillanas, concretamente a Arahal, donde se ofreció un concierto para laHermandad de la Esperanza, con la cual se había firmado para el Viernes Santo. Y fue un malagueño quien presentó: Paco Morales, de la hermandad de los verdes de Almogía, y un verdadero amigo de la banda. En la gran iglesia de la Magdalena se respiraba la expectación ante un proyecto musical llegado de lejos, del que habían oído hablar bien. Una vez más, la banda mostró sus cualidades e hizo gala de su seriedad y buen hacer, llevándose los calurosos aplausos y la felicitación de los asistentes. El 20 de marzo de 2011 quedará en nuestro recuerdo como un apacible domingo en el que disfrutamos de la música y de la inminente primavera en un precioso pueblo de Sevilla.

Al domingo siguiente, en una soleada mañana, la banda salió a la calle para ofrecer su tercer concierto cofrade. Éste tuvo lugar en el Campo del Príncipe, enclave cercano a la sede de laHermandad de la Oración en el Huerto y la Amargura, para la cual era la actuación. La primavera en el Realejo es un regalo que ofrece Granada, y si se acompaña de buena música ya es el sueño de un poeta. Una banda valiente, atreviéndose a tocar en un espacio abierto sin renunciar a la musicalidad, y con una afinación más que correcta a pesar del calor. Muestra de ello hay en los vídeos de aquel día, que a algunos les ha costado tanto encontrar. No hay nada que esconder, ni necesidad de retocar; la banda es lo que se ve y lo que se escucha, sin trampa ni cartón, con sus aciertos y sus fallos. Una apertura difícil conAmarguras y un cierre espectacular con Mi Amargura, dirigida por su propio autor.

El sábado siguiente un nuevo concierto tuvo lugar en Ogíjares, en la iglesia de Ntra. Señora de la Cabeza. Hacía tiempo que la banda no ofrecía un concierto de marchas de procesión en su localidad, y ciertamente el reducido espacio hizo pasar algo de apuro a los músicos. Pese a contratiempos de última hora y dificultades espaciales, la banda volvió a brillar, y tuvo lugar el estreno de la marcha Merced de Luís Castelló. Casi no hubo tiempo de digerir este concierto, ya que esperaba un domingo agotador.

Al día siguiente, sin tiempo apenas para descansar, la banda salía temprano hacia el pueblo malagueño de Cuevas de Becerro, para participar en su certamen de música cofrade. En un día de lluvia y frío, con unas condiciones acústicas no muy favorables y un ambiente que no invitaba a la concentración, al final se impuso la música y la banda cuajó un rotundo éxito. En cada forte acompañaban los aplausos espontáneos de un público entregado en su mayoría. Fue un día de intenso esfuerzo que sirvió para hacer unión entre los músicos y para ponerse a prueba.

Y por fin llegó una de las citas más esperadas de la Cuaresma granadina: el tradicional concierto de la BSMO en la iglesia del Sagrado Corazón de Granada. Por encima del buen repertorio, de la cuidadosa interpretación y del nuevo éxito cosechado (a pesar del Madrid-Barsa), la palabra predominante de la noche fue la emotividad. Emotiva fue la presentación magistral de Paco Morales, emotiva la entrega, una vez más, de los músicos, emotivo fue el cierre con La Madrugá de Abel Moreno, y más emotivo aún fue el guiño a nuestros amigos de Almogía con la interpretación de Sanctum Lignum Crucis, de Víctor Ferrer, el cual la dirigió con la emoción a flor de piel.

Salimos con la sensación de haber hecho gran parte del trabajo. Ya sólo quedaba desfilar y llenar de música las calles.